¿Le gustaría disfrutar en exclusiva de la montaña que aparece debajo de estas líneas? Si tiene 121.000 euros y no sabe qué hacer con ellos, no se prive de ese placer. Hable con las autoridades austríacas y conviértalo en un placer privado. Para el Establecimiento económico y político que dirige nuestros destinos, el mundo es una mercancía. Todo es susceptible de ser vendido, incluso las más altas montañas.

Con estas palabras de su libro Souvenirs d'un montagnard confiesa el conde Henry Russell-Kilough (1834-1909) su pasión por los Pirineos, una de cuyas cumbres, el Vignemale, llegó a adquirir por 99 años. Un lujo que Russell se pudo permitir no tanto por ser aristócrata —pagaba el irrisorio precio de un franco por año— sino porque vivió la montaña "con la pasión de un enamorado y con el recogimiento franciscano de un místico", según uno de sus biógrafos.
Figura señera del pirineísmo, Henry Russell subió —en ocasiones por primera vez— muchas de las grandes cumbres pirenaicas, pero su gran pasión era el Vignemale. Pico que ascendió treinta y tres veces y sobre el que logró una simbólica concesión de propiedad sobre doscientas de sus hectáreas. En las rocas de esta montaña hizo horadar hasta siete cuevas, algunas muy cercanas a la cumbre, bautizadas con nombres como Ville Russell, Belle-Vue o Paradis. En estas cuevas permanecía largos períodos, compartiendo refugio a veces con los aguerridos invitados que fueran capaces de subir hasta ellas.
Visto desde la distancia, el simbólico usufructo del Vignemale, no pasó de ser una excentricidad en una época en que los habitantes de los pueblos de montaña se limitaban a aprovechar bosques, pastos y alguna rudimentaria forma de minería, pero no veían ninguna utilidad en las cumbres.
Sin embargo, lo que ahora pretenden las autoridades austríacas es, nada más y nada menos, que vender, de manera definitiva y a quien lo pueda pagar, dos picos montañosos de la provincia del Tirol: el Rosskopf y el Grosse Kinigat. Cada uno de ellos está a la venta por 121.000 euros, precio de salida en la subasta iniciada por la oficina de privatización.

Grosse Kinigat (2.689 m) es la cumbre más elevada de una trinidad de picos de los Alpes Cárnicos que completan el Kleine Kinigat (2.671m) y el Königswand (2.686m). Los italianos se refieren a estas cumbres como Monte Cavallino.
Austria está muy orgullosa de sus montañas alpinas —su himno nacional comienza con la frase "Tierra de las Montañas"— y la noticia de que los dos picos serían puestos a la venta fue recibida con gran indignación ciudadana. Políticos locales y de la oposición nacional se han expresado contra los planes y la oficina de privatizaciones fue bombardeada con llamadas telefónicas y mensajes electrónicos con contenido que expresaba "desde indignación hasta insultos".
Ante el clima de indignación nacional, el gobierno austriaco suspendió abruptamente la planeada venta de las dos cumbres alpinas. La agencia de privatización de Austria anunció la decisión luego de una reunión de emergencia entre el ministro de Economía Reinhold Mitterlehner y altos funcionarios a cargo de la venta de propiedades nacionales al sector privado.
"Hemos suspendido la venta para evaluar posibles alternativas", dijo el portavoz de la agencia Ernst Eichinger. Ernst precisó que la transacción muy probablemente se realizará, pero que los posibles compradores quedarán limitados a "instituciones austríacas" en lugar de abrirse a la mejor oferta del mercado.

No obstante, el caminante, a la hora de encontrarse con la autoridad, preferiría verla representada por la Guardia Civil o por agentes medioambientales vestidos con uniformes de riguroso verde oliva/piorno. Porque Leviatán no sólo debe ser severo, sino también parecerlo.
¿Qué quieren que les diga? A la vista del percal, mañana mismo me voy al monte, para disfrutar libremente de él antes de que, invocando el sacrosanto nombre de la libertad (de mercado) lo privaticen del todo. Deseándoles a los amables lectores/as de este blog un feliz verano.